
¿Qué podría destacar de mi densa aunque breve visita al Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando? Hay tantas cosas interesantes que contar que espero no aburriros demasiado, porque dejar de leer esta entrada a la mitad sería poco menos que un sacrilegio.
En primer lugar, el propio edificio y su entorno son dignos de mención. El edificio, de estilo neoclásico, no destaca por su pomposidad sino por su elegante y discreta finura, simple incluso para ser neoclásico, pero de sobria belleza y cuidada pintura. Originalmente tenía una planta más que tuvo que ser derribada para dar cabida al pilar que sustentaba el viejo telescopio de la cúpula. Cuando digo telescopio, en realidad quiero decir otro nombre mucho más raro que a fin de cuentas viene a ser un telescopio. El entorno, sin embargo, destaca por lo que podría ser y no es. Podría ser un precioso jardín con estanques y zonas muy cuidadas, pero sólo la zona que está justo enfrente de la puerta principal es así. El resto son zonas desérticas o llenas de maleza. Podría recordar al viejo meridiano 0 que pasaba por San Fernando, pero para recordarlo tendremos que salir del recinto y dirigirnos al parque del Barrero.Y, por supouesto, podría estar abierto al público.
Pero centrándonos en lo que hay en su interior y en lo que allí se hace, la cosa da mucho más de sí. Tiene una sección de hora con una serie de relojes atómicos que se encargan de "fabricar" el teimpo y dárselo al país. Efectivamente, es la Isla la que da la hora a nivel nacional. Los relojes son tan precisos y delicados que tienen que estar en una habitación cerrada a una temperatura determinada y no se puede acceder a ella con aparatos electrónicos. La hora es enviada a todos lo barcos interesados en recibirla y también por internet

Tiene también una sección de efemérides astronómicas que publican anualmente para uso de astrónomos y geodestas de todo el globo (o al menos del hemisferio norte, supongo) y también se publica el "Almanaque Naútico" tanto para navegantes navales como aéreos.
La sección de astronomía se encarga fundamentalmente de determinar la posición de los astros y otras magnitudes relacionadas con la astrometría. Para eso lanzan el rayo verde de vez en cuando. Actualmente está trabajando en la elaboración de una carta completa del cielo, tal y como hizo hace unos 100 años. También controla las variaciones de diámetro del Sol, eclipses, ocultaciones, etc. Para todo ello cuenta con instrumentos como el "Círculo Meridiano Grubb-Parsons", "Astrolabio Danjon" y "Astrógrafo Gautier", entre otros. Trabaja conjuntamente con otros centros astronómicos como el de Tenerife o, muy a mi pesar, el de Greenwich, quienes nos robaron el meridiano cero.

La sección de geofísica se encarga de los campos del geomagnetismo, sismología y satélites. Es una sección necesaria puesto que se pretende controlar mucho los errores de medición y por lo tanto, necesitamos saber si en un momento dado la tierra ha temblado un poquito, por imperceptible que sea para nosotros, o los cambios en el campo magnético. Esta sección ha sido trasladada al Barrio Jarana con el fin de evitar interferencias ambientales. Y es que, poquito a poco, nos vamos cargando el observatorio. Entre la contaminación lumínica, los ingleses dando por culo y ahora ésto...
Pero no todo es presente y futuro, sino que también importa el pasado. En este sentido el observatorio cuenta con una gran colección de relojes antiguos de los cuales al menos uno mide la hora sidérea. Dichos relojes encajan perfectamente en las múltiples salas de la biblioteca, importantísima a nivel nacional e internacional.
Entre sus 30.000 ejemplares encontramos algunos "incunables", material histórico y cartográfico y obras importantísimas dentro del mundo científico. Yo mismo tomé unas fotos de "ciertos libritos" y las cuelgo aunque la calidad es pésima.
Ese de ahí es un libro de Johannes Kepler. Creo que es "Mysterium cosmographicum". En él presenta una visión platónica del sistema solar. Una joya. Recordemos que Kepler pasó a la historia entre otra cosas por tres leyes: Los planetas giran alrededor del Sol en órbitas elípticas estando el Sol en uno de sus focos. El radiovector Sol-planeta barre áreas iguales en tiempos iguales. El cuadrado de los períodos de los planetas es proporcional al cubo de la distancia media al Sol.
Este otro libro es uno de los famosos "Diálogos de Galileo Galilei". Cualquier cosa, vamos.
Intencionadamente, he dejado para el final el mejor de todos. Se trata de uno de los primeros ejemplares de la obra cumbre de la humanidad. Sí: la obra cumbre. Por encima de cualquier texto literario. Ni Shakespeare, ni Cervantes ni nada. El mejor libro jamás escrito por el hombre es, por supuesto: "Philosophiae Naturalis Principia Mathematica", de Sir Isaac Newton (1687).
¡Qué maravilla de foto! En ese libro está toda la física que se da en el cole y el instituto, así como parte de las matemáticas. Otra tres leyes celebérrimas se encuentran en su interior, las tres leyes de Newton:
- Primera ley: Todos los cuerpos perseveran en su estado de reposo o de movimiento uniforme en línea recta, salvo que se vean forzados a cambiar ese estado por fuerzas impresas.
- Segunda ley: El cambio de movimiento es proporcional a la fuerza motriz impresa, y se hace en la dirección de la línea recta en la que se imprime esa fuerza.
- Tercera ley: Para toda acción hay siempre una reacción opuesta e igual. Las acciones recíprocas de dos cuerpos entre sí son siempre iguales y dirigidas hacia partes contrarias.
Ya va siendo hora de ir acabando la entrada, aunque me da mucha pena. No quiero irme sin decir que el observatorio en principio se instaló en Cádiz para trasladarse posteriormente a San Fernando. Pero que no se enfaden los gaditanos que ya nos devolvieron la jugada con la Constitución. Tamoco quiero pasar la oportunidad de reivindicar de nuevo el meridiano cero que legítimamente nos corresponde. No lo olviden nunca: no hace tanto tiempo que nuestra ciudad tuvo longitud 0. Y ya por último, una foto que no encajaba en medio del texto, pero que me parece muy entrañable. Un reloj de Sol, en el observatorio.

Pero La Isla no es importante... no hay nada... ¿o sí?
De mi visita al observatorio



3 comentarios:
Sr Medalopispo, tengo que ponerme a sus pies, siempre he dicho que en la Isla hay más cosa de las que parecen pero nadie me hace ni puñetero caso.
Ahi va otro ejemplo: En la calle Murillo vivió el inventor del submarino, D. Isaac Peral, cartagenero de origen. El Gobierno español de la época paso de el como de la mierda los ingleses le ofrecieron una pastaza por su invento y siempre se negó por patriotismo.
Casi nada.
Solo sabemos quejarnos.
¡Hombre, Anónimo, cuánto me alegro de saludarle! Enhorabuena por el Lazarillo de Tormes y por la marcha Corpus Christi. Qué ilustre que es usted, tanto le da a la literatura como a la pintura o la música. ¡Un portento, sí señor!
Anónimo soy yo lo que pasa es que me olvide de marcar mi nombre XD
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